Es su naturaleza...


"La otra noche no te ofendiste con el tigre.
El hecho de que nos persiguió, no te hizo enojar.
No te oí quejarte, ni te oí decir que no tenía derecho a seguirnos.
Podría haber sido un gato cruel y malicioso,
pero eso no te preocupaba,
mientras tratabas de huirle."

"Un guerrero podría sufrir daño pero no ofensa.
Para un guerrero no hay nada ofensivo
en los actos de sus semejantes mientras él mismo
esté actuando dentro del ánimo correcto."

Viaje a Ixtlan
Carlos Castaneda.

O La ranita y el escorpión.
Había una vez una ranita que quería pasar a la otra orilla de un río turbulento y estaba ahí mirándolo decidiéndose a pasar cuando de repente llegó un escorpión muy grande que le pidió ayuda para subirse sobre ella porque no sabia nadar.

La ranita lo miró y al final le dijo: "No, escorpión, gracias pero prefiero arriesgarme yo sola. Tengo miedo de que si te llevo en mi espalda no puedas resistirte y me claves tu aguijón.
El escorpión le dijo: "Pero eso sería un terrible error de mi parte. Si te clavo el aguijón, no podré nadar y me ahogaré yo contigo". La ranita lo pensó mejor y le dijo: "Tienes razón, esta bien, voy a ayudarte." Y dejó al escorpión subirse sobre su lomo, y empezó a dejar la orilla.

Cuando estaban en la parte mas revuelta del río, el escorpión no solo luchaba con las aguas sino con su aguijón que a pesar de todo empezó a levantarse lentamente, hasta clavarse en el pecho de la ranita. Esta no lo podía creer y llorando le preguntaba: "Pero, por qué? Por qué lo hiciste si te haces daño a ti mismo también? Y el escorpión le respondió mientras se hundía: "Es que el aguijón es mucho mas fuerte que yo. No pude evitarlo. Es mi naturaleza. "
Y ambos se hundieron en las aguas del río.

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