(Finales del 2006) Cuando mi casa de toda la vida se puso a la venta, escribí esto. Hoy es un hecho, hay otros habitantes en ella y mi familia anda desparramada por el mundo tratando de encontrar un nuevo lugar para estar juntos de nuevo... aunque aun lo estemos.Se vende mi casa
La misma casa donde Fifa aun se mece eternamente en el porche, recibiéndome en la entrada, con sus manos de mariposa, su olor a Jean Naté, sus cuentos, su regazo refugio y su mirada sabia, mi reflejo, mi hogar, mi abuela sigue en esa casa…,
La de mi adolescencia confusa y dolorosa, de mis primeros amores y desamores, mi llanto perplejo, la curiosidad que me sostenía, mi ingenuidad y su supuesta y progresiva pérdida, todas las preguntas que me sigo haciendo siguen en esa casa…,
La misma de mis regresos, no importa donde fuera, allí volvía, a curarme… de malaria, de amibiasis, de sustos de culebras y balsas volcadas, de puentes rotos hacia otros y hacia mí, ahí me reencontraba con la que siempre fui y con la que pronto sería, de ahí salía a probarme sueños y destinos, mis espejos y mis raíces siguen en esa casa…,
Ahí donde Norberta hacía el perico y el cafecito, mi abuela Gloria las arepas, Fifa el queso relleno y mi mamá ponía la mesa con flores, manteles, y Ray Conniff o Nat King Cole; donde mi viejo aún canta Daniel Santos o Roberto Ledezma, toca tambor con las ollas, baila y baila, y lo comprende todo, ... donde mi vieja se ríe, se queja, me abraza mullido, orienta y se orienta y lo percibe todo; mi abuela Gloria descansa después de tanto paseo y tanta lucha, ve sus novelas y nos reímos de su risa sin saber por qué; Diana practica sus danzas, su risa cantarina, y vive su mágica maternidad; las morochas aprenden desde a caminar hasta ser mujeres, y son hadas llenando el espacio de alegría, de música, de energía, Vera nace y luego Eduarda y me reinventan la felicidad; ahí… donde mis hermanas aun buscan mi cariño y mis viejos, mi abrazo; todos mis seres queridos, mis olores, sonidos y sabores preferidos, mis amores primigenios, siguen en esa casa…
La misma donde fueron recibidos todos los que quise querer y se quedaron los que realmente me quisieron, mis amigos de siempre y para siempre, con sus dones y sus metamorfosis, su leal cariño, sus distancias ilusorias, y los hilos invisibles que me unen a ellos siguen en esa casa…
La misma donde mi papá llegó con rizos de infancia, leyó a Verne y a Dumas; y oyendo boleros y tangos de arrabal, conversaba de política y filosofía con Rossi y mas tarde aguantaba las palizas de Fifa por sus escapadas de parrandero, ahí…donde están sus hermanos Ofelia y Eliseo, su viejo Oscar llamando al “dueño del nombre”, donde le dio un hogar a su vieja, junto a Ana Dolores, llenándola de amor y seguridad en sus últimos años…, la misma casa donde mis viejos acogieron a todo el que vino buscando cobijo, solo por ser un Amigo o “de la Familia”. El hogar de los míos mucho antes y mucho más allá de mi misma, sigue en esa casa.
Sin embargo… esa misma casa seguirá siempre ahí, exactamente igual, en aquel lugar, donde solo existe lo verdadero…donde no hay ilusiones de propiedad ni de despedida. Aunque no pueda entrar en ella y otras personas y otras energías puedan invadirla, seguirá conmigo: así como Fifa sigue tan presente en mi vida, día a día, aunque su cuerpo no esté y su energía se entregue al brillo de una estrella. Así como todos los que amo que ahora están tan lejos y desparramados por el mundo, siguen visitándome en los sueños y en la memoria… y ya todo y todos se han integrado a mi eterno hogar interno y a mi nueva casa… propia y personal, espiritual y nómada que ahora construyo con mi amor y la hija de los dos.
Aquella casa se queda conmigo: mientras tenga memoria y corazón me rodearan sus olores, sus sonidos, sus abrazos, sus lágrimas, sus colores, todas las vivencias y emociones que contuvo…
Esa casa seguirá siendo mía…, nuestra… y no está a la venta…
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