STOMP

La percusión es la música primigenia.., el hombre solo, golpeándose el pecho, jugando con su voz y sus palmas, encontrándole el ritmo a los grillos, a la lluvia, al crujir del fuego. Luego se agrupa y baila, golpean los troncos, el cuero, chocan los leños contra la piedra, contra el suelo, sacuden semillas, rozan lo rugoso. Nace el intervalo y la repetición, la pausa y el abandono, se miran a los ojos y encuentran su lugar, surge la armonía.
El hilo conductor africano une a casi toda la música: Es la fuerza, la espectacularidad, el duende y el calor. Es desahogo, energía, entraña, la guía y el recorrido, es envase y desenfreno. El ritmo es el latido de lo vivo.

Stomp le hace un homenaje a esta música interna y elemental que la naturaleza interpreta y que el hombre imitó con lo que tenía a mano, antes de contar con los instrumentos. Pero en este show, esto se traslada al hombre moderno y urbano, al que barre y construye y realiza miles de tareas cotidianas, aparentemente aburridas, repetitivas y grises y aquí se le recuerda la posibilidad de encontrar la magia de la música ahí donde la busquemos. La magia.




Este grupo se creó en 1991 por los artistas ingleses Luke Cresswell y Steve McNicholas quienes se presentaban en las calles con objetos cotidianos convertidos en objetos musicales, y un espectáculo callejero basado en música y danza con el que quisieron resucitar el “busking” tradicional de los mercados ingleses de la Edad Media. Y ahora es un grupo de artistas de diferentes nacionalidades con 5 compañías en todo el mundo y un famoso performance universal.

Con pecho, pies y palmas, escobas y arena, tapas de aluminio y pedazos de tubería, sillas plegables, bastones y cajas de fósforos, el agua y el lavadero, ollas y encendedores, llaves y bolsas de basura estos magos se las arreglan para presentarnos un espectáculo de danza, música y humor que trasciende el idioma y la idiosincrasia y nos transportan a un mundo tribal e hipnotizante, un mundo de todos. La coordinación es exacta y sin embargo da una impresión de fresca espontaneidad con espacio para la improvisación, el vestuario es simple y cómodo, la iluminación sencilla, el escenario tiene un aire industrial, de callejón abandonado, el humor es mudo basado en gestos, miradas y deducciones, mi preferido. Y además, integraron al público haciéndonos aplaudir, zapatear, y entender que la música nos rodea y nos vive dentro todo el tiempo.

Ya los había visto hace tiempo en Caracas y recordaba la felicidad que me regalaron pero ayer fui a verlos con mi amiga comadre, y me reí a carcajada limpia, recordé a mi viejo con sus ollas y su tenedor armando la fiesta en nuestra vieja casa, me bailaban solos los hombros, los pies y las manos, percibí la espiral de mi energía celebrando la vida, mi cuerpo se sintió como un tambor ambulante necesitando ser música, llegue a casa buscando cualquier cosa que hiciera ruido, con ganas de despertar al mundo a punta de juego y música, aun hoy sigo tan alegre y complacida, y agradecida. "Stomp" encuentra en el teatro y en el ritmo dos idiomas que todos compartimos, que nos unifica y acerca, que nos regala alegría simple, libre y accesible. Son pura unidad y vida.


Barriles.

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