3 Citas de Eckart Tolle.



1. Somos lo que no somos...


Dios o tu naturaleza esencial no es algo. No es contenido. No es forma. La mejor descripción en palabras es decir lo que no es. Y entonces, uno se queda con lo que es, que no puede ser nombrado pero si conocido. No se puede conocer conceptualmente, a través de contenidos y formas. Puede ser conocido fácil y simplemente en el silencioso espacio de la quietud que está dentro de cada quien. Debajo del ruido mental y emocional, no importa cuán pesado o turbulento sea, -no importa cuán pesado sea el ego y el concepto de sí mismo, - en todos, existe la naturaleza esencial de la quietud, de conciencia pura. La esencia, tu esencia. Que no está separada de la esencia del universo.


2.Palabras, solo señales hacia la quietud...


Estas son solo palabras, sí. Las palabras señalan a algo. No pueden contenerlo. No pueden ni siquiera intentar explicarlo. El análisis de las palabras como señales no tiene sentido. La mente quiere tener contenido y hará preguntas sobre las palabras en vez de permitir que las palabras cumplan la función de señalar. Nos quedamos estancados en la señalización en vez de dirigirnos hacia donde señalan. La mente no puede explicar el universo solo puede traducirnos y señalarnos las dimensiones de la vida sin forma y sin límites que somos, la dimensión de la quietud es despierta e intensamente viva que somos. Las palabras señalan al espacio debajo del pensamiento, en el espacio entre las palabras está el lienzo donde la existencia se pinta. Si tratamos de entenderla, no la percibiremos. Debemos renunciar al deseo de entender porque es un obstáculo a nuestro destino. Renunciar al deseo de analizar, a poseer otro pedazo de conocimiento. La quietud no es ignorancia pero parece desde la visión mental. Por eso el ego y la mente no quieren ir ahí. No es ignorancia es inteligencia silenciosa. Toda nuestra civilización trata de que escapemos de la quietud porque es amenazante al concepto de individualidad. Es ruidosa, cuenta historias, nos identifica con la forma y el contenido.


3. La ignorancia, esencia del mal...


Hay una pregunta que siempre me hacen:
Si la espaciosidad es el cuerpo de Dios, ¿qué es el Diablo, y realmente existe?
¿Existe el mal? ¿Cuál es su naturaleza?
Si se puede definir el mal, es a través de la ignorancia. Cuando nos identificamos con la forma, ignoramos quiénes somos realmente. El identificarnos con esta forma temporal, nos hace pelear con otras formas que creemos separadas de nosotros, nos hace sentir amenazados por ellas o querer dominarlas, tener poder sobre ellas, obtener algo de ellas. Identificarse con la forma psicológica del yo, la historia mental, la imagen de uno mismo, con el cuerpo que la contiene, es ignorancia, es no saber quiénes somos. Y cualquier acción que se origine en ese estado de ilusión, crea sufrimiento para uno y los demás. Y podemos llamarlo el mal o Diablo, etc. Si, pero también es ignorancia. Jesús en la cruz no dijo: ¡Ustedes son malvados! ¿Qué me han hecho? Él dijo: perdónalos. No saben lo que hacen. Ya sea que vean la crucifixión como un hecho o como un símbolo, la esencia de la maldad está ahí, pero Jesús no la llama maldad, sino ignorancia. El malvado ignora su esencia y por eso ignora a Dios.


Tomado y traducido del DVD "Florecer de la conciencia humana"  de E. Tolle.

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