Lluvia...
LLUVIA
Sept 5, 2006
Hace tres días que no para de llover: una nube negra se estacionó sobre nuestro techo y no parece querer moverse de aquí. Durante toda la mañana, ha caído una lluvia suave, de encaje, de esas que no se oyen y casi ni se ven… De repente, arrecia el aguacero y tú sales corriendo del interior de tu casa de muñecas, con la alegría y la expectativa en la cara: !Mamá, lloviendo! Gritas. ¡Men ca, men ca mamá! Me llamas. Me siento a tu lado, frente a la ventana. Como siempre, vemos los pajaritos escondiéndose en las ramas, luego la gente que corre, resguardándose, las gotas que caen en el pasto y las hojas; hoy te concentras particularmente en los charcos, esos en los que te gusta saltar cuando escampa, una de las cosas en las que no se puede conciliar contigo.
Yo empiezo a hablarte y a cantar canciones que llaman el sol y tú que normalmente me escuchas o me acompañas, hoy me dices: ¡SSHHHH! Poniéndote el dedito frente a la boca. ¡Escucha, mamá! Me dices con tono regañón. No puedo hacer otra cosa. Aprendo a escuchar la lluvia contigo. En eso te pareces a tu papi, al que también le encanta la lluvia. A mi me gusta más ese momento cuando escampa: el olor a tierra mojada, la frescura en el aire, el rocío en todas partes…
Pasa un rato y te observo de reojo: tienes la mirada perdida, te doy un beso en la mejilla y con tu manito derecha rodeas mi cabeza y haces que se incline hasta ponerla en tu hombro. Me das palmaditas como tranquilizándome. Y ahí quedo como una bebe: guardando silencio, aprendiendo a valorar el hermoso sonido que te encanta.
Después de ese instante mágico, mi mente empieza a divagar de nuevo, debo hacerte el almuerzo, te abrazo y me levanto y tú te quedas observando el aguacero, imaginando quien sabe qué o quizás con la mente en blanco, misteriosa en tu silencio.
A veces es obvio, que yo te protejo y te cuido pero que tengo muy poco que enseñarte y tanto que aprender...
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Gracias por compartir un momento tan tierno y especial a los que amamos y necesitamos la lluvia. Como tres meses que no la vemos caer con determinación aquí. Adorable tu niñita.
ResponderEliminarUn abrazo.