Tao 1



"El Tao que puede nombrarse 
no es el Tao eterno.
El Nombre que puede nombrarse
no es el Nombre eterno.

El Tao tiene y no tiene nombre
así como no tiene nombre el origen de todas las cosas;
y tiene nombre la Madre de las 10.000 cosas.

Solo en la ausencia de deseo uno puede ver el misterio,
solo en el deseo, uno ve solamente las manifestaciones.
Y el misterio mismo es la puerta
a todo el conocimiento."

"Lao Tse nos dice que el abandonar la idea de tratar de ver el misterio, nos permitirá en realidad verlo. Para eso debemos practicar el razonamiento paradójico... Desear conocer o ver el misterio del Tao, nos revela su evidencia en una variedad de manifestaciones pero no el misterio mismo. En la carencia de deseo, (cuando este se transforma en aceptación natural) uno ve el misterio mismo. La carencia de deseo significa confiar, conceder y permitir. El deseo es el inicio y el terreno fértil para la carencia de deseo y también para permitir. Desear amar y amar es lo mismo y diferente. El punto clave es reconocer la diferencia en el cuerpo entre el "tratar" y el "permitir"... Practicar el Tao es practicar estar en el misterio permitiendo que fluya a través de uno sin impedimentos... Deja que el mundo se manifieste. Cada una de las 10,000 cosas (el mundo conocido o nombrado) emerge del misterio, del Tao eterno. Así como el mundo no es sus partes designadas, nosotros no somos piel, huesos y ríos de fluidos... Nosotros también somos el Tao.. Permitir conscientemente este misterio es la forma suprema de practicar el Tao... Esto  significa cultivar la practica de estar en el misterio y permitir que fluya a través de uno sin impedimentos. Significa permitir la paradoja de estar en la forma al mismo tiempo que permitimos la manifestación del misterio.

Disfruta el misterio:

 Deja que el mundo se manifieste sin tratar siempre de entenderlo todo. No intentes con tanto esfuerzo hacer que algo funcione, simplemente permite que pase. Cuando se destruyan tus expectativas, practica permitir que las cosas sean como son. Relájate, libérate, permite, y reconoce que algunos de tus deseos  son lo que tú crees que el mundo debería ser, en vez de como es en ese momento. Conviértete en un observador atento, juzga menos y escucha mas. Tomate el tiempo de abrir tu mente al fascinante misterio y a la incertidumbre que todos experimentamos.

Practica dejar la costumbre de nombrar las cosas y etiquetarlas: 


A la mayoría nos han enseñado el proceso de etiquetarlo todo. Pero sabemos, sin que nadie nos lo diga, que no hay titulo, grado o etiqueta distintiva que nos defina realmente. Nada en el universo es lo que es llamado. A pesar de nuestras infinitas categorizaciones, nada jamas puede ser verdaderamente descrito.  Deleitate en la magnificencia de lo que ves y percibes, en vez de memorizar y categorizar siempre.

Practica el Tao ahora:


Advierte el instante de molestia o irritación hacia una persona o situación  Decide practicar el Tao en ese momento girando tu atención hacia tu interior con curiosidad con respecto hacia donde estas en la continuidad entre desear y permitir. Deja que se disuelva la paradoja de desear lo que no te irrita y permite que sea lo que es. Gira tu atención a convertirte en un ser de mente abierta, permitiendo que la tolerancia ampare el misterio en tu interior.
Advierte como un sentimiento de enojo se manifiesta físicamente: rigidez, palpitaciones, etc. Sea lo que sea, Permítelo, y préstale atención sin juzgarlo. Advierte el deseo de que ese sentimiento desaparezca y permítete vigilarlo con compasión  Acepta lo que llegue. Encuentra el misterio intrínseco sin etiquetar, explicar o defender... "

Wayne Dyer. 

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