Mi querida amiga Katiuska González presenta su exposición "Donde habitan los recuerdos" y yo estoy rebosante de orgullo. Katy empezó a estudiar pintura hace solo dos años con el reconocido Baruj Salinas y sin pretensiones ni aires de "artista" mas bien motivada por la genuina necesidad de buscarse y de expresarse ha logrado un estilo muy definido y un trabajo hermoso y evocador que me conmueve. Ella siempre ha tenido un espíritu emprendedor, disciplinado, curioso y muy sensible a la belleza. Tiene el don de la entrega sincera cuando finalmente consigue algo que amar, algo en que reflejarse. Armada de un entusiasmo imbatible y de una fuerza basada en la fe, sin miedo ni pereza elige sus caminos con impecabilidad y conciencia. Este es uno de sus más bellos senderos: la pintura.

Katy fue mi compañera de tantos viajes alrededor del mundo, incluido el viaje mas largo de nuestras vidas cuando ambas aun buscábamos incansablemente un hogar y un destino allá afuera, un "lugar en el mundo" que creíamos poder descubrir solo si recorríamos el universo entero. Aun no entendíamos que todo lo que necesitábamos aprender lo llevábamos dentro y que esa búsqueda interior puede ser mas desafiante, extensa y sorprendente que cualquier lejano lugar enigmático, cualquier actividad extraordinaria, cualquier enseñanza exterior.

Precisamente de ese hogar cálido y amoroso, de ese destino interior lleno de paz y contento a pesar de la pérdida y del dolor, parece tratar este conjunto de obras. Una serie de cuadros de pueblos típicos de los Andes venezolanos, iguales a aquel donde Katy pasaba largas temporadas con su abuela: Maripaz, esa figura materna que es la raíz más profunda y pura de su emocionalidad, de su memoria. No sé nada de análisis pictórico pero en sus formas desdibujadas como en un sueño que siguen una insospechada simetría hacia un lugar alto y aun a oscuras, creo reconocer la búsqueda espiritual y sincera de Katy, en sus líneas sinuosas e inciertas reconozco su camino, en esas ventanas y puertas cerradas al acceso terrestre, algunas a oscuras y casi todas iluminadas y llenas de colores, reconozco su alma.Actualmente Maripaz, enfrenta el Alzheimer, un limbo de olvido y soledad de la que Katy se empeña en rescatarla. Y por eso es que parte de los fondos recaudados de su exposición serán destinados a programas de investigación de la memoria. Aunque el verdadero rescate de Maripaz se logra en el amor y la compañía de los que la quieren, en los recuerdos de su nieta de aquellos días en que la nutrió y la cuidó y en este ahora continuo en el que vive y nos sigue regalando su coqueta alegría y su risa fresca.
Felicidades amiga, por esta cristalización de tus sueños y por este camino de creación y belleza que has comenzado y que estoy segura te llevará muy lejos, es decir, muy adentro. Y más allá de ti.
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